sábado, 9 de octubre de 2010

Esquizoide y paranoico

Opinión
Pedro Lastra
ND

Esquizoide y paranoico

Sólo un esquizo paranoide como el teniente coronel puede afirmar – y creérselo como palabra de Dios – que los demócratas “no volverán a gobernar”. Una de las enanas del entorno, escupidas de la asamblea por la
marea del rechazo popular, dijo hace unos días que los demócratas no volverían al Poder porque a ellas y ellos, los enanos del decadente circo del caudillo “no les daba la gana”. ¡Qué eructo!

Más se hunde en su cloaca, más chorreado se pone. Tanto, que da lástima. Ha perdido el control de todos sus esfínteres. Ya hay quienes se preguntan si debemos seguir dándole hasta que chille, mientras otros, más misericordiosos piden que no hagamos leña del árbol caído. Estoy con los primeros: a un paranoico-esquizoide, megalómano y narcisista, absolutamente incapaz de sentir misericordia por sus semejantes, de ver otra cosa que su feo rostro en donde ponga los ojos y de comprender el sitio en que está parado, hay que terminar por hacerlo leña. Merece el fin de todos quienes siguieron antes de él una carrera semejante.

La Dra. María Cristina Ortega, médico psiquiatra, psicólogo clínico, sicoanalista de la Asociación Venezolana de Psicoanálisis y miembro de la International Psychoanalytical Association, por lo tanto toda una autoridad en la materia, escribió en el perfil psiquiátrico que elaborara en su momento sobre el ínclito personaje que cree ser el Dios que dictamina qué hacer y no hacer en todas las esferas de la vida pública y privada venezolana, lo siguiente: "Podemos considerar su forma predominante de funcionamiento mental como esquizo paranoide, tal como fue descrita por la gran sicoanalista Melanie Klein, quien la consideró la forma más primitiva de funcionamiento mental, donde la organización del caos mental se establece en primer término bajo la forma de división del mundo y del sí mismo en bueno o malo. Lo bueno cuenta con todas las características positivas por lo que se torna idealizado y perfecto, y lo malo con todas las características negativas por lo que se vuelve denigrado e infernal."

Mejor explicación a la extraviada conducta que muestra desde la tarde del domingo 26 de septiembre, cuando comprobara el rechazo de los sectores populares a sus delirios, que crece como la espuma y terminará por aventarlo del Poder con viento fresco, camas y petacas de aquí al 2012, absolutamente imposible. Sólo un esquizo paranoide como el teniente coronel puede afirmar – y creérselo como palabra de Dios – que los demócratas “no volverán a gobernar”. Una de las enanas del entorno, escupidas de la asamblea por la marea del rechazo popular, dijo hace unos días que no volveríamos al Poder porque a ellas y ellos, los enanos del decadente circo del caudillo “no les daba la gana”. Creen a pie juntillas en los flatos y otras aerofagias del caudillo, como si de los resoplidos del lobo feroz se tratara. No les basta con los millones y millones de patadas en el culo que recibieran el 26S. Son definitivamente masoquistas. Esperan el descuartizamiento.

Se les desfondó la carpa. Se les murió Tascón, Müller Rojas, Willian Lara, un diputado al Parlatino, un hijo de otro de esos funambulescos diputados, se les cae un avión de su compañía estrella convertido en ataúd volante, se les mueren decenas y decenas de damnificados, comienza a llover interminablemente de abajo hacia arriba, pierden las elecciones y en el colmo de los colmos le dan el Nobel de Literatura a su archienemigo y público enemigo número 1. el gigantesco Mario Vargas Llosa. Los medios del mundo entero se lo revolcaron en la jeta.

Paja, comandante. Paja pura. Haga sus maletas y deje de decir tanta tontería. El mundo se lo agradecerá.

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