lunes, 25 de octubre de 2010

Para “quebrar” a la UCV

Opinión
Rafael Pinto
ND
 

Nuestra UCV fue ayer viernes objeto directo de la violencia oficial en la búsqueda por torcer su dignidad y finalmente someterla a la voluntad del régimen.

Resulta ser que el ciudadano alcalde Jorge Rodríguez, violó el marco jurídico constitucional

y demás principios legales, para hacerse de los espacios que son de la UCV.

Por ley, los espacios universitarios son administrados por sus autoridades, el cuerpo rector y el Concejo Universitario, y es únicamente en ellos, como cuerpo colegiado, en quien descansa la facultad de decidir el uso y destino de los mismos.

Se podrá aprobar o disentir, en algo o en todo, de las decisiones de las autoridades, mas queda el recurso de la apelación ante las instancias correspondientes para hacer valer derechos que se consideren vulnerados. Más nunca puede ser la “vía de hecho” la manera como se deben resolver las diferencias y menos autoridades públicas, quienes están llamadas a respetar y hacer respetar las leyes.

Es precisamente el ámbito universitario quien tiene la misión de dirimir todo en función de la confrontación de ideas, por lo tanto no puede ser la violencia el arma que se use en sus espacios. Eso lo sabe el régimen, entonces sus funcionarios, que estuvieron vinculados a la misión universitaria (pienso que ahora no al intentar liquidarla) saben que pueden cargar con violencia contra la UCV, por cuanto en ella no hay manera de defenderse. Entonces cobardemente proceden, por saberse prepotentes, por una parte, e impunes, por la otra, por cuanto siendo de su dominio el sistema judicial, saben que ninguna causa podrá proceder contra ellos.

Ahora el ciudadano alcalde Jorge Rodríguez se autofaculta de la potestad de decidir el uso de los espacios de la UCV, con esto busca horadar el derecho a la autonomía universitaria, para entrar, como se dice, “como rio en conuco”, y dar uso según su voluntad a los espacios de la UCV.

Resulta irónico el hecho que el alcalde Rodríguez, bajo el pretexto de la paz y la alegría, use la cultura y el otorgar diversión a la juventud para justificar su violencia. El contrasentido es evidente. Una buena intención jamás puede servir de instrumento para derribar valores que nutren a una sociedad. Lo correcto es hablar, convencer, acordar lo mejor, de manera que todo pueda suceder en beneficio de la mayoría evitando perjudicar a otros. ¿Esto podrá entenderlo el alcalde Jorge Rodríguez?

La UCV está siendo puesta bajo la bota del régimen, toca al universitario de ayer, hoy y mañana defenderla.

Adelante ucevistas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario