Opinión
Carlos Blanco
El Universal / ND
Tiempo de palabra
"La unidad lograda está llena de dificultades, la tarea es conservar lo que existe y ampliarlo"
¿Dónde estamos?
Sin duda al país lo recorre la sensación de que el cambio es posible. Para los disidentes, la reciente derrota de Chávez es muestra elocuente de lo factible y las fuerzas se disponen a las primarias para escoger el candidato presidencial de 2012. En el Gobierno también hay la sensación de que el cambio es posible, pero en este caso, significa que el desalojo del Presidente por finalización de contrato está en el horizonte y la derrota es una perspectiva de hocico babeante y colmillos afilados.
Las Paradojas. Una de las consecuencias de lo que no es ni fue una revolución es que le salen fantasmas por la madrugada. Cuando menos lo esperaba, en una noche lóbrega de "palacio" el espanto de la sabana se ha aparecido en forma de adeco para templarle el dedo gordo del pie al comandante. El líder que prometió freír en aceite hirviendo las cabezas de los viejos partidos, hoy ha visto que uno de los principales productos del caos que comanda es la resurrección de AD y de Copei. Desde luego con algunas transformaciones, apendículos, maquillajes o renovaciones. AD es AD, más Un Nuevo Tiempo, más Alianza Bravo Pueblo, más otros grupos que andan realengos. Mientras Copei es este partido (seriamente amenazado por los propios copeyanos) y expresiones como Primero Justicia y Proyecto Venezuela, con sus onomatopeyas secundarias.
Cabría la tentación de hablar de la creación de un polo socialdemócrata y otro socialcristiano (¿centro izquierda y centro derecha?), pero es demasiado ante la situación de debilidad intelectual de esos partidos, en los cuales no parece haber un esfuerzo serio de reflexión y debate. En rigor habría que hacer una excepción con Primero Justicia, que pareciera que semanalmente trata un tema con alguna profundidad y tal vez en AD algo se comienza a mover.
Esta resurrección no es operática. Tampoco tiene la gloria de Lázaro. Es más modesta y la discusión deberá indagar si es un paso hacia la popularidad de masas o si, más bien, es el resultado del monopolio que ejercen sobre las candidaturas, que hace inevitable que se vote por esos partidos sin sentirse representados por ellos.
La Dominación. El papel de estos partidos en la oposición a Chávez fue parco al comienzo del Gobierno cuando la sociedad civil realenga y voluntariosa trazaba la pauta. Las luchas que van de 1999 a 2005 están comandadas por la acción de las multitudes y de dirigentes venidos de ángulos diversos. Desde las iniciales luchas relacionadas con el tema educativo -"con mis hijos no te metas"- hasta la imponente abstención de 2005, en la cual la sociedad civil hastiada de la trampa electoral impuso una política que unió al país chavista y antichavista con una abstención de 83%. A partir de allí los partidos decidieron que no podían ir a la cola de organizaciones, grupos o individualidades que, de acuerdo a su criterio, no tenían la cualidad para dirigir, tarea que entendían estaba reservada a ellos por definición.
Comenzó el lento proceso de desmantelar la participación ciudadana espontánea para constreñirla a pasar por la decisión de los partidos. En ese marco se tuvieron como "desastres" los eventos anteriores al momento en el cual los partidos asumieron la dirección, lo cual fue aceptado por muchos de sus protagonistas como "errores". Por tal razón solo se computan como aciertos los procesos electorales subsiguientes, entre los cuales destacan la derrota de la reforma constitucional en 2007, la elección de varios líderes opositores para gobernaciones y alcaldías en 2008 y el reciente desastre del Gobierno en las elecciones de septiembre.
Éxitos y Derrotas. La oposición, liderada por la Mesa de la Unidad, acaba de obtener un triunfo indesmentible. Ese triunfo no debería ser fuente de vanidad ni obstáculo para el análisis. Esa victoria está montada sobre una cadena de eventos y tiene sus riesgos.
¿De dónde arrancan los eventos de ahora? De las escuálidas marchas iniciales, de aquella gente de la tercera edad o muy próxima a ésta que se atrevió a marchar, de la clase media que se incorporó, de la CTV con Carlos Ortega a la cabeza, de Fedecámaras con Pedro Carmona (a quien nadie conoce ahora) como líder, de la Coordinadora Democrática, del sacrificio descomunal de la Gente del Petróleo, de los comisarios y policías presos, de los militares prisioneros o exiliados, de los estudiantes de 2007 en adelante, de los perseguidos, de los generales Usón, Baduel, Rodríguez, del paro cívico, de la abstención en 2005, de la participación electoral, de los muertos y los heridos, de los medios que se atrevieron, de la Iglesia católica que no se calló. Y sí, también de las metidas de pata, de la arrogancia producida por la fascinación de tener a cientos de miles en las calles; de los fracasos inducidos por el aventurerismo de unos cuantos, y de los desastres estimulados por colaboracionismo con el régimen, de otros.
No es quitarle méritos a la MUD decir que lidera hoy una etapa exitosa de una historia que no comienza ni termina ahora. Quien esto escribe ha sido insistente en reivindicar esa historia. Toda victoria está empedrada de tientos, defectos, conquistas que se esfuman, pequeñas frustraciones que crecen; si se les tiene como parte de la experiencia se les ve con ojos distintos a los de quienes solo ven frustraciones hacia atrás con el propósito de reivindicar sus propios roles. Por ejemplo, para escoger el candidato presidencial hacia 2012 las primarias se han vuelto prácticamente inevitables cuando en 2007 se las escamoteó innecesariamente; los problemas de aquella experiencia en la cual Manuel Rosales fue escogido por las cúpulas partidistas es lo que determina, entre otros factores, que en 2011 el candidato va a ser escogido en primarias.
Amplitud. En la MUD hay las competencias (¿celos?) naturales entre los diferentes, lo que es parte de la democracia. Habrá la tentación de cada uno de sobresalir para colocarse en mejor postura para la porfía en materia de candidatura presidencial; pero, como han logrado conquistar la franquicia de la unidad también están constreñidos a conservarla.
La unidad lograda es parcial y está llena de dificultades como los familiarizados con la intimidad de la MUD saben. Por tanto, pareciera que la tarea es conservar lo que existe y ampliarlo. Así como parece haber disposición a la convergencia con la disidencia reciente del chavismo, representada por Henri Falcón y el PPT, debiera haber disposición similar con los sectores de la sociedad civil que han guardado distancias con el experimento unitario. Faltan muchos más episodios de los imaginables, por tanto la amplitud debe ser la consigna.
El Gobierno parece haber perdido la brújula estos días. No se repone del mazazo y da palos de ciego con la esperanza de acertar con alguno. Se ha vuelto muy peligroso.
www.tiempodepalabra.com
twitter @carlosblancog
Carlos Blanco
El Universal / ND
Tiempo de palabra
"La unidad lograda está llena de dificultades, la tarea es conservar lo que existe y ampliarlo"
¿Dónde estamos?
Sin duda al país lo recorre la sensación de que el cambio es posible. Para los disidentes, la reciente derrota de Chávez es muestra elocuente de lo factible y las fuerzas se disponen a las primarias para escoger el candidato presidencial de 2012. En el Gobierno también hay la sensación de que el cambio es posible, pero en este caso, significa que el desalojo del Presidente por finalización de contrato está en el horizonte y la derrota es una perspectiva de hocico babeante y colmillos afilados.
Las Paradojas. Una de las consecuencias de lo que no es ni fue una revolución es que le salen fantasmas por la madrugada. Cuando menos lo esperaba, en una noche lóbrega de "palacio" el espanto de la sabana se ha aparecido en forma de adeco para templarle el dedo gordo del pie al comandante. El líder que prometió freír en aceite hirviendo las cabezas de los viejos partidos, hoy ha visto que uno de los principales productos del caos que comanda es la resurrección de AD y de Copei. Desde luego con algunas transformaciones, apendículos, maquillajes o renovaciones. AD es AD, más Un Nuevo Tiempo, más Alianza Bravo Pueblo, más otros grupos que andan realengos. Mientras Copei es este partido (seriamente amenazado por los propios copeyanos) y expresiones como Primero Justicia y Proyecto Venezuela, con sus onomatopeyas secundarias.
Cabría la tentación de hablar de la creación de un polo socialdemócrata y otro socialcristiano (¿centro izquierda y centro derecha?), pero es demasiado ante la situación de debilidad intelectual de esos partidos, en los cuales no parece haber un esfuerzo serio de reflexión y debate. En rigor habría que hacer una excepción con Primero Justicia, que pareciera que semanalmente trata un tema con alguna profundidad y tal vez en AD algo se comienza a mover.
Esta resurrección no es operática. Tampoco tiene la gloria de Lázaro. Es más modesta y la discusión deberá indagar si es un paso hacia la popularidad de masas o si, más bien, es el resultado del monopolio que ejercen sobre las candidaturas, que hace inevitable que se vote por esos partidos sin sentirse representados por ellos.
La Dominación. El papel de estos partidos en la oposición a Chávez fue parco al comienzo del Gobierno cuando la sociedad civil realenga y voluntariosa trazaba la pauta. Las luchas que van de 1999 a 2005 están comandadas por la acción de las multitudes y de dirigentes venidos de ángulos diversos. Desde las iniciales luchas relacionadas con el tema educativo -"con mis hijos no te metas"- hasta la imponente abstención de 2005, en la cual la sociedad civil hastiada de la trampa electoral impuso una política que unió al país chavista y antichavista con una abstención de 83%. A partir de allí los partidos decidieron que no podían ir a la cola de organizaciones, grupos o individualidades que, de acuerdo a su criterio, no tenían la cualidad para dirigir, tarea que entendían estaba reservada a ellos por definición.
Comenzó el lento proceso de desmantelar la participación ciudadana espontánea para constreñirla a pasar por la decisión de los partidos. En ese marco se tuvieron como "desastres" los eventos anteriores al momento en el cual los partidos asumieron la dirección, lo cual fue aceptado por muchos de sus protagonistas como "errores". Por tal razón solo se computan como aciertos los procesos electorales subsiguientes, entre los cuales destacan la derrota de la reforma constitucional en 2007, la elección de varios líderes opositores para gobernaciones y alcaldías en 2008 y el reciente desastre del Gobierno en las elecciones de septiembre.
Éxitos y Derrotas. La oposición, liderada por la Mesa de la Unidad, acaba de obtener un triunfo indesmentible. Ese triunfo no debería ser fuente de vanidad ni obstáculo para el análisis. Esa victoria está montada sobre una cadena de eventos y tiene sus riesgos.
¿De dónde arrancan los eventos de ahora? De las escuálidas marchas iniciales, de aquella gente de la tercera edad o muy próxima a ésta que se atrevió a marchar, de la clase media que se incorporó, de la CTV con Carlos Ortega a la cabeza, de Fedecámaras con Pedro Carmona (a quien nadie conoce ahora) como líder, de la Coordinadora Democrática, del sacrificio descomunal de la Gente del Petróleo, de los comisarios y policías presos, de los militares prisioneros o exiliados, de los estudiantes de 2007 en adelante, de los perseguidos, de los generales Usón, Baduel, Rodríguez, del paro cívico, de la abstención en 2005, de la participación electoral, de los muertos y los heridos, de los medios que se atrevieron, de la Iglesia católica que no se calló. Y sí, también de las metidas de pata, de la arrogancia producida por la fascinación de tener a cientos de miles en las calles; de los fracasos inducidos por el aventurerismo de unos cuantos, y de los desastres estimulados por colaboracionismo con el régimen, de otros.
No es quitarle méritos a la MUD decir que lidera hoy una etapa exitosa de una historia que no comienza ni termina ahora. Quien esto escribe ha sido insistente en reivindicar esa historia. Toda victoria está empedrada de tientos, defectos, conquistas que se esfuman, pequeñas frustraciones que crecen; si se les tiene como parte de la experiencia se les ve con ojos distintos a los de quienes solo ven frustraciones hacia atrás con el propósito de reivindicar sus propios roles. Por ejemplo, para escoger el candidato presidencial hacia 2012 las primarias se han vuelto prácticamente inevitables cuando en 2007 se las escamoteó innecesariamente; los problemas de aquella experiencia en la cual Manuel Rosales fue escogido por las cúpulas partidistas es lo que determina, entre otros factores, que en 2011 el candidato va a ser escogido en primarias.
Amplitud. En la MUD hay las competencias (¿celos?) naturales entre los diferentes, lo que es parte de la democracia. Habrá la tentación de cada uno de sobresalir para colocarse en mejor postura para la porfía en materia de candidatura presidencial; pero, como han logrado conquistar la franquicia de la unidad también están constreñidos a conservarla.
La unidad lograda es parcial y está llena de dificultades como los familiarizados con la intimidad de la MUD saben. Por tanto, pareciera que la tarea es conservar lo que existe y ampliarlo. Así como parece haber disposición a la convergencia con la disidencia reciente del chavismo, representada por Henri Falcón y el PPT, debiera haber disposición similar con los sectores de la sociedad civil que han guardado distancias con el experimento unitario. Faltan muchos más episodios de los imaginables, por tanto la amplitud debe ser la consigna.
El Gobierno parece haber perdido la brújula estos días. No se repone del mazazo y da palos de ciego con la esperanza de acertar con alguno. Se ha vuelto muy peligroso.
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