Las historias de la Historia



El 13 de noviembre de 1950 fue secuestrado y poco después asesinado, el coronel Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta Militar de Gobierno. El jefe del grupo secuestrador fue un antiguo personaje turbulento
llamado Rafael Simón Urbina quien la misma noche de ese 13 de noviembre resultó muerto a manos de la policía. Esto generó dudas y creó un ambiente de sospechas, pues era RSU quien poseía todos los secretos. Nunca había ocurrido en Venezuela un crimen de esas características y, en efecto, es el único magnicidio cometido en el país.

La historiadora Ocarina Castillo D´Imperio, estudiosa de la época, escribió la biografía del coronel. En su último capítulo se hace eco de la pregunta que no ha tenido respuesta a lo largo de las 6 décadas transcurridas y se titula, así: “¿Quién mató a Delgado Chalbaud?”.

La historiadora piensa lo siguiente:   “La mejor pista para intentar responder esta pregunta es el “Sumario” que recoge los testimonios de los involucrados en los hechos del 13 de noviembre y proporciona una valiosa información que, revisada a la distancia, continúa dejando muchas inquietudes”. No hubo, en suma, un testimonio o una prueba que permitiera aseverar quién o quiénes tramaron la conspiración. Queda un entramado de dudas y “razonables” sospechas. Nada más.

Carlos era hijo del general Román Delgado Chalbaud, el jefe de la invasión del “Falke” que se proponía derrocar a Juan Vicente Gómez, pero resultó muerto en Cumaná. Durante el exilio, el joven fue acogido por Rómulo Gallegos en Barcelona, España. Desde entonces se consolidó entre ellos una gran amistad. Elegido Gallegos presidente de Venezuela, Delgado fue ratificado como ministro de Defensa. Pero en la crisis que desembocó en la caída de Gallegos el 24 de noviembre de 1948, se alió con los militares que lo derrocaron. Así ascendió a la presidencia de la Junta Militar.

Obviamente, fue un personaje en torno al cual se generó una polémica que no tendrá fin. Formado en Francia, los militares venezolanos de su generación lo consideraron “poco castrense”, y medio afrancesado. Era, en efecto, hombre sofisticado y culto.

Tuvo una excelente formación universitaria en Francia, a donde López Contreras lo envió en 1936 a estudiar ingeniería militar. Participó en las conspiraciones del 18 de Octubre y del 24 de Noviembre. Fue ministro de Defensa del 45 al 48. Como Presidente de la Junta Militar postulaba, como lo demuestra la historiadora Castillo D´Imperio, “el retorno a la civilidad vs la continuidad militarista”. Quizás aquí esté la clave de su muerte.

Por Simón Alberto Consalvi (@Saconsalvi) para Runrun.es