Editorial
El Nacional
Contra la prensa
El Nacional
Contra la prensa
En el marco de la 66ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa que transcurre en Mérida, México, se ha abierto un debate sobre el creciente autoritarismo que muestran los regímenes de izquierda que se alaban caracterizándose como gobiernos democráticos que hablan en nombre del pueblo. Pues ni lo uno ni lo otro: no son de izquierda porque carecen de programas políticos que lo justifiquen y su práctica partidista obedece verticalmente a la figura de un líder que todo lo sabe y todo lo ordena.
Tampoco son democráticos porque prohíben la discusión interna y el debate abierto, mientras que conspiran contra las instituciones para restringir la capacidad de la sociedad para expresarse. De manera que se trata de regímenes que actúan en función de consolidarse como un aparato político partidista y así prolongar su poder en el tiempo.
Tanto el Presidente de Venezuela, como Rafael Correa, de Ecuador; Evo Morales, de Bolivia; Lula, de Brasil, y Cristina Kirchner, de Argentina, mantienen un frente común que los distingue de las otras presidencias suramericanas, abiertas al diálogo, respetuosas de las instituciones y partidarias del balance de poderes.
El grupito de la ALBA, así como Brasil y Argentina, ha lanzado una gran ofensiva contra la prensa independiente. Siguiendo una estrategia perversa se han dedicado a dictar leyes draconianas, adoptar medidas arbitrarias como eliminar o negarse a prorrogar las concesiones de radio y televisión, decretar un boicot publicitario contra los diarios, provocar paros a través de sindicatos afectos y practicar bloqueos a los camiones de distribución de periódicos.
Pero no se quedan allí: la represión oficial se extiende por intermedio de multas millonarias, juicios en los tribunales, inspecciones sorpresivas de los organismos tributarios, y de ataques contra las sedes de radios, televisoras, periódicos y revistas. Todo este infierno es una práctica común fomentada desde ministerios y oficinas presidenciales.
De modo que resulta extremadamente valioso que la experiencia venezolana signada por atropellos, cierres, multas, persecución de dueños de medios, asesinatos y atropellos contra los periodista (en 2010 se han registrado 113 agresiones contra reporteros) se conozca en el continente. Ayer, David Natera, presidente del Bloque de Prensa, presentó el informe sobre la libertad de expresión en Venezuela, y en su denuncia fue rotundo y contundente: "El Gobierno utiliza la expropiación como un medio de control social y para ello necesita que los medios estén acallados".
En su intervención, David Natera alertó sobre la intención de Chávez dirigida a expropiar el derecho a la libertad de expresión y de información de los venezolanos. "Para cumplir este perverso proceso, el Presidente necesita el silencio de los medios y de los periodistas". Natera dijo que el periodismo no se doblegará y cumplirá con su misión de informar. No lo dudamos.
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