Mentira: La LEU democratiza el voto para elegir las autoridades, ahora todos los votos cuentan por igual, tanto el de los profesores como el de los estudiantes. Además, ahora votarán empleados y obreros que forman parte también de la comunidad universitaria.
Verdad: El voto en las universidades no se concibe de la misma manera que el voto para elegir al Presidente, Gobernadores, Alcaldes o Diputados. Las jerarquías universitarias no nacen del voto, sino del dominio del conocimiento. No es lo mismo el Gobierno del país que el de la Universidad, el primero busca representar los intereses del Estado, mientras que el segundo, busca ejercitar el liderazgo científico, en favor del desarrollo del país. Si bien los estudiantes, profesores y empleados son iguales, y tienen los mismos derechos como ciudadanos, según el artículo 109 de la Constitución, la comunidad universitaria sólo está conformada por estudiantes y profesores, y ello se entiende porque los trabajadores universitarios no tienen como función la producción y difusión de conocimientos científicos, aunque hagan un indispensable trabajo de soporte, no forman parte de la estructura académica de la universidad. Respecto a los profesores y estudiantes, estos tienen diferentes grados de formación y de dominio del conocimiento, por lo cual, en una institución basada en la jerarquización precisamente con base en el conocimiento, sus votos no pueden valer lo mismo. La igualdad sólo puede lograrse mediante el trato desigual de los desiguales. Además, siendo muchos más los estudiantes que los profesores, las elecciones de las autoridades universitarias se convertirían en meras elecciones estudiantiles, lo cual desvirtúa la esencia misma de la Universidad. La trampa de la LEU es tomar control de la universidad, ganando elecciones "democráticas", con base en el ingredo de numerosos estudiantes comprometidos con el régimen. Por eso es que se pretende a su vez "democratizar" el ingreso a la Universidad.
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Mentira: La LEU fortalece la autonomía universitaria.
Verdad: De acuerdo con la LEU se asignan 76 competencias al Ministro de Educación Universitaria, las cuales le otorgan un control absoluto sobre las Universidades. Tales atribuciones van desde la reglamentación en prácticamente toda la materia concerniente a las universidades, hasta la elaboración y evaluación de las políticas universitarias, de los programas académicos y de investigación, supervisión de funcionamiento y recursos, ingreso de estudiantes, nombramiento y remoción de profesores y empleados universitarios, etc., todo en función de los fines de la educación universitaria, esto es, la construcción del socialismo. Desaparecen prácticamente todas las instituciones de la Universidad (por ejemplo, Consejo Universitario, Consejos de Facultad y de Escuela), así como la representación estudiantil, las cuales simplemente se convierten en “voceros” de las decisiones del Ejecutivo.
via http://www.facebook.com/home.php?sk=group_185121688166804&view=doc&id=187794274566212
Verdad: El voto en las universidades no se concibe de la misma manera que el voto para elegir al Presidente, Gobernadores, Alcaldes o Diputados. Las jerarquías universitarias no nacen del voto, sino del dominio del conocimiento. No es lo mismo el Gobierno del país que el de la Universidad, el primero busca representar los intereses del Estado, mientras que el segundo, busca ejercitar el liderazgo científico, en favor del desarrollo del país. Si bien los estudiantes, profesores y empleados son iguales, y tienen los mismos derechos como ciudadanos, según el artículo 109 de la Constitución, la comunidad universitaria sólo está conformada por estudiantes y profesores, y ello se entiende porque los trabajadores universitarios no tienen como función la producción y difusión de conocimientos científicos, aunque hagan un indispensable trabajo de soporte, no forman parte de la estructura académica de la universidad. Respecto a los profesores y estudiantes, estos tienen diferentes grados de formación y de dominio del conocimiento, por lo cual, en una institución basada en la jerarquización precisamente con base en el conocimiento, sus votos no pueden valer lo mismo. La igualdad sólo puede lograrse mediante el trato desigual de los desiguales. Además, siendo muchos más los estudiantes que los profesores, las elecciones de las autoridades universitarias se convertirían en meras elecciones estudiantiles, lo cual desvirtúa la esencia misma de la Universidad. La trampa de la LEU es tomar control de la universidad, ganando elecciones "democráticas", con base en el ingredo de numerosos estudiantes comprometidos con el régimen. Por eso es que se pretende a su vez "democratizar" el ingreso a la Universidad.
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Mentira: La LEU fortalece la autonomía universitaria.
Verdad: De acuerdo con la LEU se asignan 76 competencias al Ministro de Educación Universitaria, las cuales le otorgan un control absoluto sobre las Universidades. Tales atribuciones van desde la reglamentación en prácticamente toda la materia concerniente a las universidades, hasta la elaboración y evaluación de las políticas universitarias, de los programas académicos y de investigación, supervisión de funcionamiento y recursos, ingreso de estudiantes, nombramiento y remoción de profesores y empleados universitarios, etc., todo en función de los fines de la educación universitaria, esto es, la construcción del socialismo. Desaparecen prácticamente todas las instituciones de la Universidad (por ejemplo, Consejo Universitario, Consejos de Facultad y de Escuela), así como la representación estudiantil, las cuales simplemente se convierten en “voceros” de las decisiones del Ejecutivo.
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