Una serie sencilla en su planteamiento formal, pero que se apropia del fenómeno de refracción de la luz para descubrir nuevas imágenes sin tener que recurrir a efectos de laboratorio o de procesamiento de fotografías digitales.
Sin embargo, para Omaña, nacida en Punto Fijo, estado Falcón, en 1987, la experiencia va más allá del ámbito científi co. Ese "afuera" y "adentro" de las peceras captadas por ella es también una manera de contraponer lo "malo" y lo "bueno", lo poluto y lo impoluto.
"Aunque el vidrio es transparente, al contener agua distorsiona la imagen. Algo parecido nos pasa a los seres humanos: ser transparentes no nos hace siempre verdaderos. Somos una combinación del mundo real, ese que percibimos a través de nuestros ojos, y de lo que reflejamos", explica la autora de El mundo en una pecera, quien a pesar de ser una experta en el programa de manipulación de imágenes Photoshop prefirió en esta ocasión dejar que la naturaleza hiciera la magia
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