lunes, 11 de octubre de 2010

Lecciones que nos deja el 26-S (1)

Cerradas ya las urnas y transcurridos los días, las cifras electorales de los pasados comicios se hacen más nítidas y facilitan la realización de un análisis más profundo. Como es costumbre, la prensa ha presentando abundantes cuadros e infografías que usted seguramente ya conoce. Por mi parte, quisiera aprovechar  la oportunidad para comentar lo que considero son las principales lecciones que nos deja esta elección, de cara a un futuro para muchos incierto y muy probablemente turbulento.

Como decía alguien “las elecciones siempre dejan lecciones” y hay grandes cosas sobre las que debemos tomar nota y aprender muchísimo. Las presento a modo de “memorando público” para mejor lectura de aquellos que en la oposición tienen y tendrán la responsabilidad de tomar decisiones muy importantes. Por lo pronto, hoy discuto sólo la primeras de ellas.
Lección # 1: Unidad Total
La oposición venezolana en 2010 demostró que aprendió muy bien la lección de 2008 en las que por falta de acuerdos, se perdieron decenas de espacios locales y regionales. Hubo esta vez un gran avance al presentarse 165 candidaturas en alianza perfecta, no hay duda, pero este 26 de septiembre nos debe dejar una enseñanza: En el futuro la unidad debe ser total, porque de lo contrario, se corren enormes riesgos.
Al analizar la votación por lista al Parlatino –único voto verdaderamente nacional en una sola circunscripción conformada por todo el país– los votos de los tres factores MUD, OPINA (Herman Escarrá) y Proparlatino (Julio César Pineda y Milos Alcalay entre otros), ciertamente constituyen una sumatoria mayor de sufragios que a lo obtenida por el PSUV, pero al ir divididos se permitió que el oficialismo tomase un escaño más. Ya esto lo sabemos… pero vamos más allá.
Lo he dicho en varios escenarios y la gente parece no percatarse de ello, pero si las elecciones presidenciales -mutatis mutandi- hubiesen tomado lugar el pasado 26 de septiembre, el Presidente Chávez habría ganado la contienda por unos 200 mil votos. Aún cuando la oposición hubiese obtenido más sufragios, la votación hubiese estado dividida entre tres candidatos. ¿Trágico no? Esta es una manera pedagógica de entender que la unidad debe ser total, sin fisura alguna. De lo contrario, se sufren dolorosas derrotas.
El esfuerzo por lograr mayor unidad debe profundizarse y cosas como las ocurridas ayudan al aprendizaje. Aunque estas planchas alternativas, es justo decirlo, irrespetaron lo acordado y “quebraron” la votación impidiendo que se obtuviera el sexto diputado, surgen una serie de preguntas muy legítimas que hay que hacer: ¿por qué cientos de miles de opositores votaron por esas planchas y no por la de la MUD? ¿Qué vieron en ellas que no vieron en la MUD? ¿No habrá algo que revisar? ¿Pudo haber habido mayor inclusión? Tiendo a pensar, sobre esto último que sí.
Creo que el mensaje para quienes se aventuraron a postular otras fórmulas quedó bastante claro y las consecuencias políticas aún más claras, pero también hay otro mensaje muy nítido para los “radicales de la MUD”: aún en la propia Mesa, hubo fallos internos. Quienes critican, también deberían revisar lo sucedido con la votación para el diputado nominal indígena al Parlatino.
¿Cómo se explica que mientras la MUD obtuvo 5.077.043 votos en la lista, el candidato “oficial” de esta alianza (Bartolomé Pérez) tan sólo obtuvo 2.827.239 votos? ¿Qué ocurrió con los otros 2.249.804 votos? ¿Por qué el “otro” candidato (Ember Iguarán) arribó a los 1.691.901 sufragios?
Una buena razón fue la desinformación que reinó sobre quién era el candidato “oficial” hasta incluso los últimos días de la contienda electoral, pero también, hay que decirlo, la gran causa fue la línea impartida por varios partidos políticos de la alianza opositora de votar por un candidato distinto que produjo este terrible efecto. Indeseable desde todo punto de vista.
Resultado: se perdió el escaño nominal, se dividió la votación y además 557 mil personas identificadas con la oposición dejaron de emitir su opinión para este cargo. Aún no he visto algún mea culpa por esta situación y me parece que quienes siguen a la MUD se merecen como mínimo una explicación.
¿Se quiere triunfar? ¿Se quiere ser una mayoría vigorosa y organizada, sostenible en el tiempo? Hay que aprender de esta lección: si la Unidad no es total, podremos lamentarlo durante mucho tiempo…
En las próximas entregas seguiré avanzando en estas enseñanzas que nos dejan los comicios parlamentarios.

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